Cuestión de Genes

Los alimentos para el hígado más beneficiosos

Conocer cuáles son los mejores alimentos para el hígado es fundamental para cuidar de este órgano que desempeña funciones tan importantes como almacenar energía, sintetizar grasas y filtrar sustancias exógenas.

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Por el hígado pasan todos los nutrientes que incorporamos a través de la dieta, motivo por el que a este órgano le afecta más que a otros el tipo de alimentación que llevamos. 

¿Cómo funciona el hígado y por qué es tan importante cuidarlo?

Antes de contarte cuáles son los mejores alimentos para el hígado, es imprescindible que conozcas cómo funciona este órgano vital.

Características del hígado

Con casi 1,5 kg de peso, el hígado es nuestro órgano interno más grande. Su tamaño está más que justificado, pues lleva a cabo numerosas funciones vitales. ¡Los estudios señalan más de 500!

Para que te hagas una idea, entre otras funciones, que luego veremos con más detalle, participa en el proceso de síntesis de determinadas proteínas, elimina sustancias nocivas o fabrica una sustancia que ayuda a digerir la comida. El hígado en relación con todo el organismo 

Para que comprendas mejor cómo funciona el hígado, primero te explicaremos rápidamente conceptos básicos de la fisiología del organismo. 

En primer lugar, debemos hablar del sistema circulatorio, que tiene muchas funciones. Las principales son llevar el oxígeno y los nutrientes a todas las partes del cuerpo. Para ello, por un lado, los pulmones recogen el oxígeno y lo introducen en el sistema circulatorio, de ahí pasa al corazón, que es el encargado de impulsar la sangre oxigenada para que llegue a todas partes. Por otro lado, los nutrientes que se absorben a través del tracto digestivo y entran en el sistema circulatorio, deben pasar por el hígado antes de ser enviados a los distintos órganos del cuerpo. El hígado almacena determinados nutrientes y los libera a medida que el organismo los necesita. 

Principales funciones del hígado 

Veamos ahora en detalle las principales funciones que desempeña el hígado: 

  • El hígado produce el líquido biliar. También conocida como bilis, es una sustancia que ayuda a descomponer las grasas para su posterior digestión y absorción. Se sintetiza en el hígado y es almacenada en la vesícula biliar, que vierte su contenido al duodeno cuando ingerimos comida. Por este motivo muchas veces se considera que el hígado forma parte del sistema digestivo. 
  • Síntesis de colesterol. Molécula implicada en numerosos procesos biológicos. Es necesaria para producir el líquido biliar, así como para la síntesis de determinadas hormonas como los estrógenos o la testosterona, y es un componente esencial de las membranas celulares. Además, también sintetiza un tipo de triglicérido necesario para el transporte del colesterol a otras partes del organismo.
  • Sintetiza factores de coagulación. Cuando nos hacemos una herida, la sangre se coagula para frenar el sangrado. Para ello se produce una cascada de señalización en la cual intervienen varios factores de coagulación. En el hígado se sintetizan 7 de ellos. En el proceso de coagulación también está involucrada la vitamina K, una vitamina liposoluble que requiere del líquido biliar para su absorción. Vamos, ¡que el hígado juega un papel fundamental para no desangrarnos cuando nos hacemos una herida!
  • Fuente de energía. Como hemos visto, los nutrientes que ingerimos pasan por el hígado antes de distribuirlos al resto del cuerpo. Como no estamos comiendo constantemente, es fundamental que “alguien” regule los suministros para funcionar todo el tiempo sin necesidad de estar “enchufados” a una fuente de alimentación. Pues bien, esta función también la desempeña el hígado, ya que almacena la glucosa que ingerimos, en forma de glucógeno. De esta forma, cuando el organismo precisa de energía, se estimula el metabolismo del glucógeno para liberar la glucosa desde el hígado al resto del organismo.
  • Almacena sustancias clave. Además de almacenar glucosa en forma de glucógeno, el hígado también almacena determinadas vitaminas como la vitamina A, D, E, K y B12, y minerales clave como el hierro (en forma de ferritina) involucrado en el transporte de oxígeno o el cobre, que serán suministrados al organismo cuando los necesite. 
  • Elimina sustancias. Procesa las sustancias tóxicas o nocivas que genera el organismo como la bilirrubina que se produce tras la degradación de la hemoglobina o el amoniaco que se produce en la síntesis de proteínas. Como hemos visto, la sangre capta el oxígeno en los pulmones, concretamente son los glóbulos rojos los que transportan el oxígeno y lo hacen gracias a la hemoglobina que contienen. Estas células tienen una vida media muy corta, de unos 120 días, tras los cuales se degradan y con ellos su contenido. De ahí que se forme la bilirrubina por la degradación de la hemoglobina. Por otro lado, el amoniaco que se genera en el organismo se transforma en el hígado en urea, una sustancia menos tóxica que se elimina por la orina. Además de sustancias que se producen en el organismo, el hígado también ayuda a eliminar cualquier sustancia que pueda haber entrado a través de la alimentación, del mismo modo que también procesa los fármacos para que puedan ejercer su acción terapéutica y luego puedan ser eliminados generalmente a través de la orina. Dentro de esta función, también es importante mencionar que el hígado elimina el etanol derivado de las bebidas alcohólicas que consumimos gracias a una enzima alcohol-deshidrogenasa, de ahí que las personas que consumen mucho alcohol puedan tener, como veremos a continuación, enfermedades hepáticas. 
  • Función inmunológica. Es lógico pensar que el hígado tiene mecanismos de protección inmunológica ya que es una de las primeras paradas que hacen las bacterias y virus que pueden entrar en el organismo. Por este motivo hay una gran concentración de unas células especiales que degradan cualquier agente extraño que haya podido traspasar la barrera intestinal. También produce unas proteínas necesarias para el sistema del complemento involucradas en la respuesta inmune, que pasan al torrente sanguíneo donde ejercen su actividad.  

Como puedes ver, el hígado es fundamental para proporcionar al organismo energía durante todo el día, a medida que la necesita. Además, también es el primer filtro por el que pasa cualquier tipo de sustancia, ya sean fármacos o nutrientes, que entra en el organismo. 

Enfermedades relacionadas con el hígado

El hígado es el único órgano visceral con capacidad de regeneración, es decir, cuando el tejido está sano, el hígado es capaz de regenerarse si se secciona una parte. A pesar de esta asombrosa habilidad, existen diferentes factores que impiden que el hígado se regenere y por los cuales se desarrolla una enfermedad hepática. Algunos de ellos son: 

  • Factores hereditarios, como por ejemplo la hemocromatosis, en la que se produce una acumulación excesiva de hierro, que daña el tejido y altera el correcto funcionamiento del hígado. Como hemos visto anteriormente, el hierro es necesario para el transporte de oxígeno, pero en concentraciones elevadas resulta dañino.
  • Infecciones víricas que dan lugar a una hepatitis. Esta enfermedad se define como una inflamación del hígado, que, si persiste, con el tiempo evoluciona hacia una cirrosis y finalmente puede acabar causando cáncer de hígado.
  • Estilos de vida poco saludables, son los motivos de disfunción hepática más frecuentes. Se asocian a enfermedad hepática alcohólica o a enfermedad de hígado graso no alcohólico, consecuencia directa del abuso del alcohol la primera o de una mala alimentación la segunda. Y es que, como ya te explicamos en el artículo Enfermedades relacionadas con la alimentación, la salud está estrechamente vinculada a lo que comemos.
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Enfermedad hepática alcohólica o hepatopatía alcohólica

Hace referencia a un conjunto de enfermedades hepáticas derivadas de la ingesta excesiva de alcohol. Para su desarrollo influye tanto la cantidad como el tiempo durante el que se consumen bebidas alcohólicas. El consumo excesivo puede dar lugar a tres tipos de lesiones hepáticas: 

  • Hígado graso o esteatosis hepática: es el tipo de lesión más frecuente en las personas bebedoras. En la mayoría de los casos es reversible si se trata a tiempo.
  • Hepatitis alcohólica: se produce una inflamación en el tejido y es más grave que el caso anterior. 
  • Cirrosis: determinadas personas que consumen alcohol en exceso acaban desarrollando cirrosis que es la enfermedad más grave, ya que el tejido hepático se convierte en tejido fibrótico y no puede llevar a cabo su función. Este tipo de lesión es irreversible.

Enfermedad del hígado graso no alcohólico

La enfermedad del hígado graso no alcohólico es una enfermedad que se caracteriza por la acumulación excesiva de grasa en las células hepáticas en personas que consumen poco o nada de alcohol. En Europa se estima que afecta a 1 de cada 4 personas y las cifras van en aumento. En algunos pacientes, la enfermedad evoluciona a una forma más agresiva denominada esteatohepatitis, que puede derivar en cirrosis e insuficiencia hepática. Las causas para su desarrollo están siendo investigadas hoy en día, pero se ha asociado a personas que presentan: 

  • Sobrepeso u obesidad 
  • Resistencia a la insulina
  • Niveles elevados de triglicéridos
  • Síndrome metabólico
  • Diabetes tipo 2

Además, también se ha asociado con variantes genéticas que aumentan la susceptibilidad de desarrollar la enfermedad del hígado graso no alcohólico. Las personas que presenten estas variantes deberán prestar más atención a su alimentación para reducir, con cambios en el estilo de vida, el riesgo de desarrollar la enfermedad. 

Alimentos para el hígado que contribuyen a mantenerlo sano

Como ves, la alimentación es una parte fundamental para la salud de nuestro hígado. Si navegamos por las redes, podemos encontrar mucha información acerca de dietas o pautas de detoxificación hepática, cuya eficacia puede estar más o menos en entredicho. No obstante, sí que hay evidencia en cuanto a alimentos que son beneficiosos para el hígado. Véamelos a continuación, explicándote el por qué:

  • Bayas: son un tipo de frutas entre las que se encuentran las grosellas, los arándanos o las fresas, entre otras. Estos frutos de piel roja, morada o azul son ricos en antocianinas, un compuesto que se ha visto que previene la acumulación de grasa en las células hepáticas en estudios in vitro. 
  • Setas: las setas tienen una sustancia llamada ergotioneína que presenta propiedades protectoras a nivel celular, actuando como antioxidante.
  • Avena: el consumo de cereales integrales es más beneficioso por su mayor contenido en fibra y ayudan a perder peso, porque el contenido de hidratos de carbono es menor. En consecuencia, se relaciona con una reducción de la inflamación del hígado, que beneficia de forma indirecta a la función hepática.
  • Brócoli: esta verdura del grupo de las crucíferas tiene numerosos beneficios. A nivel hepático, aumenta la actividad de las enzimas purificadoras del hígado, mejorando su funcionamiento. Otras verduras de esta familia son las coles de Bruselas y la coliflor.
  • Cúrcuma: una especia muy utilizada en la India. Se obtiene de una raíz y tiene un color amarillento intenso muy característico. Presenta propiedades hepatoprotectoras gracias a su potente efecto antioxidante y a su función antiinflamatoria.
  • Aguacate: fruta muy rica en grasas saludables que, además, contiene glutatión, un antioxidante que contribuye a detoxificar el organismo.
  • Piña: contiene una enzima llamada bromelina, que presenta actividad proteolítica y antioxidante con beneficios para muchos sistemas del organismo como el sistema circulatorio y digestivo, que indirectamente beneficia al hígado. 
  • Tomate: al igual que el aguacate, contiene glutatión. Además, es rico en licopeno, que ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer, como el de pulmón, piel o mama. 
  • Boldo: planta medicinal utilizada en Chile desde tiempos precolombinos y actualmente extendida al área mediterránea y al norte de África. Sus alcaloides, principalmente la boldina, tienen propiedades de depuración y protección sobre el hígado. Si bien, está desaconsejada en enfermedades hepáticas graves. 
  • Ajo: se han identificado cerca de 30 compuestos en el ajo que tienen un efecto beneficioso sobre nuestra salud, como propiedades antioxidantes, bactericidas o antitrombóticas. El mayor potencial del ajo se obtiene al consumirlo crudo. Presenta compuestos azufrados que parecen favorecer la acción detoxificante del hígado, además de ejercer un efecto hipocolesterolemiante.
  • Manzanas: son ricas en pectinas que ayudan al tracto digestivo a limpiarse y liberar toxinas, lo que facilita la labor del hígado.
  • Almendras: contienen vitamina E, manganeso, magnesio, cobre, fibra y grasas monoinsaturadas, entre otros compuestos beneficiosos. Entre otros efectos, mejoran el flujo sanguíneo, lo que beneficia al hígado y ayuda al proceso de detoxificación. Al contribuir a mantener estable los niveles de azúcar se recomienda su consumo en casos de hígado graso. 
  • Aceites vegetales: algunos de ellos, como el de oliva, aguacate o macadamia, son ricos en grasas monoinsaturadas, que ayudan a la sangre a fluir mejor por nuestras venas, algo que favorece al hígado, manteniéndolo libre de toxinas. 
  • Jengibre: este rizoma de sabor picante posee numerosas propiedades que ayudan a hacer mejores digestiones. Además, protege al hígado, contribuyendo a eliminar toxinas. 

¿Qué debemos evitar a toda costa?

Como hemos visto, el desarrollo de determinadas enfermedades hepáticas está muy relacionado con un estilo de vida poco saludable. Si queremos cuidarnos, prestando especial atención al hígado, debemos evitar:

  • El consumo de bebidas alcohólicas: el 90% del alcohol que absorbe el organismo se metaboliza a través del hígado, que oxida el etanol del alcohol y lo transforma en acetaldehído que puede activar sustancias inflamatorias que dañan y destruyen las células del hígado. 
  • Las grasas saturadas y trans: la mayoría de las personas que sufren enfermedad del hígado graso no alcohólico padecen además sobrepeso u obesidad. Para cuidar el hígado debemos evitar las grasas saturadas, presentes sobre todo en embutidos y carnes rojas; y las grasas trans, contenidas principalmente en productos industriales como la bollería y los alimentos ultraprocesados. 

¿Son eficaces las dietas detox?

Las dietas de detoxificación o detox son muy populares hoy en día. Generalmente consisten en un período de ayuno al que le sigue una dieta estricta de vegetales, fruta, zumos de fruta y agua. Además, algunas dietas detox proponen usar diuréticos y otros suplementos.

Al hacer una revisión bibliográfica al respecto, nos encontramos con poca o ninguna información contrastada sobre la eficacia de este tipo de dietas. Los estudios que hay se basan en grupos pequeños, que no permiten concluir si los beneficios se atribuyen a los cambios dietéticos. 

Además de depurar el organismo, estas dietas también afirman ayudar a la pérdida de peso. Sin embargo, como decíamos hay poca evidencia sobre el beneficio de este tipo de dietas. Es lógico pensar que si cambiamos hábitos de alimentación insanos en los que predominan alimentos ricos en grasas saturadas y azúcares añadidos, y comenzamos a comer saludable, con una dieta rica en frutas y verduras, siempre vamos a encontrarnos mejor, y el aporte de fibra de estos alimentos, como hemos visto, nos ayudará a reducir peso.

En todo caso, te recomendamos que, si estás considerando la posibilidad de hacer una dieta detox, primero lo consultes con tu médico. Es importante tener en cuenta los posibles efectos secundarios, ya que las dietas detox que limitan drásticamente el consumo de proteínas o que requieren ayuno prolongado, por ejemplo, pueden producir fatiga y pueden provocar insuficiencias de vitaminas y minerales. 

Independientemente de la efectividad de las dietas detox, los alimentos para el hígado que hemos visto a lo largo de este post son saludables, no solo a nivel hepático, si no para tener una mejor salud global, por eso te recomendamos que los incorpores en tu alimentación para que te puedas beneficiar de todas sus ventajas. 

Desde Veritas, te animamos a tener una actitud proactiva ante el cuidado de tu salud, que implique una alimentación consciente y practicar ejercicio de forma habitual. Además, también ponemos a tu disposición una poderosa herramienta: nuestro test genético myGenome. Como hemos visto, la genética juega un papel en el desarrollo de determinadas enfermedades asociadas al hígado. Esta herramienta está orientada a mejorar proactivamente la salud, para una vida más larga y saludable. ¿Quieres saber más? ¡No dudes en contactar con Veritas y apuesta por tu salud desde ya! 

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3 comentarios

Lorena Gaviria

30 abril, 2020 2:48 am

Es de valor toda la información de éste artículo. Muchas Gracias.
https://www.dralorenagaviria.com/

Maria Moreno

30 abril, 2020 8:43 am

Hola Lorena,
Nos alegramos de que el artículo sea de tu utilidad.
¡Muchas gracias!

Maria Nohora de Fuentes

27 junio, 2020 11:26 pm

Excelente articulo la informacion muy completa especificamente yo busco todo sobre el higado graso y me parecio miy instructiva
Muchas gracias

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