Los genetistas intentan trazar un mapa con el que determinar quién trae de cuna más posibilidades de sufrir una infección severa por covid. Han llegado ya a algunas conclusiones interesantes.

AUTOR: Á. VILLARINO | El Confidencial  |  TIEMPO DE LECTURA 8 min. |. 27/10/2020 18:10 – ACTUALIZADO: 28/10/2020 00:29

El covid-19 no afecta de la misma manera a los hombres que a las mujeres, se sospecha que tampoco tienen el mismo impacto entre asiáticos y europeos, y las estadísticas apuntan diferencias según el grupo sanguíneo. El médico genetista Luis Izquierdo, jefe del equipo médico de Veritas Intercontinental y consultor de genética de varios hospitales, está convencido de que los factores hereditarios son determinantes para entender por qué, al margen de edad y condiciones previas, unas personas pasan la enfermedad sin síntomas y otras acaban falleciendo.

PREGUNTA. Se ha teorizado mucho estos meses sobre factores genéticos de riesgo. La misma infección que no tiene síntomas para muchas personas acaba matando a otras. ¿Se ha llegado a alguna conclusión sólida?

RESPUESTA. Se están haciendo bastantes estudios comparando asintomáticos y pacientes con un cuadro severo. Todo en ciencia hay que demostrarlo, obviamente, pero en principio hay tres tipos de estudios que tratan de determinar cómo la genética de una persona influye en su reacción a la infección por el virus del coronavirus. Primero, se están detectando predisposiciones a enfermedades latentes que pueden desatarse con el covid-19. Segundo, variables genéticas que intervienen directamente en la respuesta de nuestro organismo al virus. Y tercero, asociaciones que por ahora aparecen claras en las estadísticas pero que no conocemos la base fisiopatológica. A grandes rasgos, estamos avanzando en estos tres campos.

  1. Vamos con el primer grupo. Se trata, entiendo, de la predisposición genética a desarrollar una enfermedad que después el covid desata o acelera. ¿Es así?
  2. De eso se trata, sí. Por ejemplo, en la primera ola vimos como uno de los efectos más brutales de la infección eran los episodios de trombosis. Ahora se ha descubierto que esto es por cómo infecta el virus la pared de los vasos sanguíneos, el endotelio. También sabemos que hay un ocho por ciento de la población general que tienen una serie de variantes genéticas que predisponen a desarrollar estas trombosis.

“Se están detectando predisposiciones a ciertos efectos que puede desatar el covid y variables genéticas que intervienen en la respuesta”

Ellos tienen más riesgo de sufrir problemas al infectarse. En este grupo de población, vemos cómo las trombosis están siendo mucho más agresivas que entre quienes no tienen esos factores genéticos. Ahora en los hospitales se anticoagula a todos los pacientes con covid, pero al principio de la infección no se hacía.

P. Entiendo que esto puede ser útil sobre todo para la prevención de riesgos.

R. Así es. Y puede servir incluso para decidir qué medicamentos se administran. Te pongo el ejemplo de la hidroxicloroquina. Se hizo tan famosa que Trump estaba todo el día tomándola. Pues bien, sabemos que a algunas personas les provoca una alteración del ritmo cardiaco. Si tú no sabes que una persona tiene esa predisposición genética y le das hidroxicloroquina, le puedes provocar incluso una muerte súbita.

P. ¿Cuál es el segundo grupo de estudios?

R. Se parte de algo que ya sabíamos con otros virus: hay variantes genéticas que te hacen resistente frente a la peste, frente a la malaria, incluso frente al sida. Hay variantes genéticas que están en relación directa con la respuesta de nuestro organismo a una infección.

En el caso del coronavirus, se han publicado por ejemplo artículos recientes sobre el interferón, que para entendernos es como una medicina que genera el propio organismo para luchar contra el virus. La información para que nuestro organismo forme esta proteína está codificada en los genes. Y parece que hay variantes genéticas que no producen un interferón eficiente para luchar contra este virus, haciendo que esas personas sean más susceptibles a la enfermedad que provoca.

Los estudios han analizado la reacción de personas jóvenes con enfermedad severa y se ha comprobado que en muchos casos había una serie de variables genéticas que determinan la producción del interferón.

P. ¿Y el tercer grupo de estudio?

R. Pues, por ejemplo, los grupos sanguíneos. Solo tenemos asociaciones estadísticas, pero no sabemos aún qué las determina. ¿Por qué hay grupos sanguíneos que responden peor a la enfermedad? O el sexo. ¿Por qué las mujeres sufren menos que los hombres esta enfermedad? Se están buscando las razones desde un punto de vista genético, pero no hay conclusiones firmes.

La principal diferencia entre hombres y mujeres es que la mujer tiene reforzados, porque tiene doble copia, unos genes que están localizados en el cromosoma X. Se está pensando si hay un defecto de respuesta al virus relacionado con que los varones solo tenemos un cromosoma X. Por ejemplo, la proteína ACE está en el cromosoma X, pero tampoco hay una asociación evidente. Quiero decir que, aunque la respuesta al covid dependiese del cromosoma X, algo que no sabemos, tampoco sería una explicación suficiente para entender por qué hay menos afectados entre las mujeres que entre los varones.

P. Esto tiene que ver con cómo entra el covid en nuestras células, ¿no?

R. Aquí es donde entra en juego la proteína ACE. Como siempre, el virus tiene que unirse a receptores de nuestras células para poder entrar. Y esos receptores están determinados genéticamente. Si tienes menos o más receptores, dificultas o facilitas la entrada en las células del virus. Por eso es importante.

P.Islandia tiene información genética de toda su población. ¿No están aplicando esto en la batalla contra el virus? ¿Tiene sentido hacerlo?

R. Pues todavía no hay recomendaciones en este sentido. Ten en cuenta que dentro de esas asociaciones genéticas que se están haciendo también entran las poblaciones. Igual que el grupo sanguíneo o el sexo de una persona… también están las poblaciones. Hay poblaciones que están respondiendo peor que otras al covid-19. Hay un estudio por ejemplo que asociaba ciertas regiones del cromosoma tres, muy conservadas de la población neandertal, que estuvieron más en Europa, y podrían ser las que condicionan esa respuesta peor al coronavirus. Las poblaciones que más hayan mantenido el gen en común con los neandertales pues puede ser un factor más. En eso se ha basado el estudio de ancestros. Parece claro que hay diferencias entre poblaciones, pero no sabemos aún por qué.

P.El virus ha pegado también muy fuerte en América Latina.

R. Les ha pegado mucho en infección, pero en mortalidad no ha sido tan fuerte como en España o en Italia. Me he dedicado a mirar bien cómo están porque tenemos convenios con varios hospitales allí. Y la letalidad era bastante más baja que la de Europa. Es muy difícil evaluarlo porque entran en juego muchas cosas: medidas, sistemas sanitarios, etcétera. Pero la sensación sí es que golpea más en Europa.

“Hay poblaciones que están respondiendo peor que otras al covid-19. Se está estudiando, pero no sabemos aún por qué”

Quizá los que están muriendo en Latinoamérica son por ascendencia española. En cualquier caso, Europa es el continente más castigado y la razón quizá está en los genes, sí.

P. Decía antes que hay personas inmunes a enfermedades infecciosas como la malaria. ¿Qué otros ejemplos demostrados hay de enfermedades víricas que dependan de marcadores genéticos?

R. La peste es un caso muy estudiado. En Oriente Medio, por ejemplo, hubo mucha peste y murieron la mayoría de quienes no tenían una variante genética que les hacía resistentes. Lo mismo ha pasado con la malaria en África subsahariana, donde sobreviven aquellas personas que tienen una variante en sus genes que determina la forma de sus glóbulos rojos, más resistentes. Estos viven más, tienen más hijos y por eso allí está más extendido este rasgo genético que en otras poblaciones donde no tienen malaria. Tiene un efecto selectivo. Y con el sida pasa algo parecido: un tanto por ciento de la población es resistente porque tiene una variante en un receptor que impide al VIH entrar en sus células. No es más de un 2-3% de la población.

P. La ciencia ficción juega mucho con la figura del inmune y con conseguir curas o vacunas estudiando su organismo. Me viene a la mente uno de los videojuegos más exitosos de los últimos años, ‘Last of Us’, cuya trama está salpicada por esa idea. ¿Tiene algún sustento científico o es solo ficción?

R. No es ciencia ficción. Por ejemplo, a raíz del conocimiento de las variables genéticas que hacen a alguien resistente al sida, se pueden crear medicamentos. No se pueden cambiar los genes de las personas, pero se puede por ejemplo administrar la proteína que codifican esos genes y eso es un tratamiento que puede resultar eficaz.

P. Supongo que la pandemia es a la ciencia médica el equivalente a una guerra mundial para la ingeniería. Me refiero a que se concentran tanta investigación y esfuerzo en tan poco tiempo que por fuerza habrá resultados inesperados, avances que nos ayuden a paliar o detener el virus, pero también otras cosas.

R. Sin duda, se está invirtiendo mucho en el descubrimiento de nuevos fármacos, en estudiar la inmunidad, en vacunas… Es un momento de necesidad y la sociedad se ha volcado, así que habrá frutos. Eso no solo va a beneficiarnos para encontrar una respuesta contra el covid-19 sino también para combatir otras enfermedades infecciosas, en el terreno de las vacunas, en el estudio genético, etcétera. Se podría, por ejemplo, secuenciar el genoma de miles de asintomáticos y de personas con reacciones graves. Como siempre, no hay mal que por bien no venga.

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