Cuando pensamos en el autismo debemos considerar que es una realidad compleja.

Lo es ya en sus manifestaciones más visibles, que pueden resumirse como dificultades de interacción social y comunicación, así como intereses restringidos y patrones de comportamiento estereotipados y repetitivos.

Por ello el manual diagnóstico DSM en su versión actual, del año 2013, no nos habla de autismo, sino de espectro autista, y se ha extendido el uso del acrónimo TEA, Trastornos del Espectro Autista. Este concepto fue desarrollado por  Lorna Wing, psiquiatra, madre de una hija autista, conocedora de primera mano de la realidad y muy implicada en el estudio del autismo.

Es complejo también en cuanto a las condiciones clínicas y rasgos físicos que pueden concurrir.

Debemos destacar que entre un 55% y un 75% de los niños con TEA presentan discapacidad intelectual. Así como que algunos niños presentan rasgos físicos característicos, dismorfias.

Lo es también en cuanto a sus causas, su etiología.

Se ha considerado tradicionalmente como un trastorno del neurodesarrollo y se han descrito causas genéticas, las más relevantes, infecciosas, tales como rubéola congénita, citomegalovirus congénito y otras, así como intoxicaciones por fármacos, tales como la talidomida.

Siendo una realidad tan compleja también lo es su diagnóstico, en el que están implicados muchos especialistas.

Psiquiatras, psicólogos clínicos, pediatras, neuropediatras y genetistas.

En lo que nos ocupa, el diagnóstico genético del autismo es una realidad y un reto.

 Es una realidad porque los neuropediatras demandan pruebas genéticas cuyo uso ya se encuentra extendido.

Es relativamente común la solicitud del array CGH. Este sirve para estudiar pérdidas de material genético de gran tamaño, kilobases, en regiones del genoma descritas como de riesgo TEA. Con él, podemos encontrar diagnóstico entre un 10% y un 20% de los niños con autismo. Siendo especialmente efectivo en los que presentan rasgos físicos característicos.

También se ha extendido en los últimos años el uso de la secuenciación completa del exoma. Esta está experimentando una enorme mejora en cuanto a rendimiento, pasando de estudios donde se rozaba el diagnóstico para un 10% de los casos, en 2015, a estudios más recientes, donde considerando nuevos genes se llega a superar el 25%.

Y es un reto porque se va a dejar de trabajar con técnicas con un alto sesgo, para pasar a trabajar con técnicas que nos van a permitir un enfoque integral a nivel genético. Aquí tiene un papel relevante la secuenciación del genoma completo

 Hablamos de sesgo porque con el array CGH sólo podemos ver pérdidas y ganancias de gran tamaño, y, el exoma ha estado focalizado en variaciones de pequeño tamaño localizadas en el 1% del genoma que representa. Con lo que, si bien ahora se trabaja en ampliar el tamaño de las variaciones sujeto de estudio, siempre estará limitado a ese 1%

La secuenciación del genoma completo abre la puerta a trabajar a nivel de variaciones de pequeño tamaño con el 99% restante del genoma. Y en una realidad tan compleja como el TEA, recientes estudios están demostrando que hay un paisaje de variación genética subyacente igualmente complejo. Y, en este paisaje, tienen especial relevancia las variantes que se dan en regiones reguladoras que se encuentran en ese 99% del genoma, hasta ahora poco estudiado.

Debido a ese sesgo, por el que se estudian preferentemente variaciones de trazo grueso en el genoma, el consejo genético se ha centrado en casos en los que el autismo aparece en una familia por primera vez, de novo. Con el genoma tenemos la esperanza de ampliarlo a un mayor número de casos en los que se manifiesta heredabilidad.

Las ventajas que ofrece el genoma, que se van a ver potenciadas con desarrollos en software bioinformático para su correcto análisis, pueden hacer que llegue a ser test de primera línea en el diagnóstico genético de los pacientes TEA

El correcto diagnóstico es clave para el asesoramiento genético familiar, es útil de cara al pronóstico y, en ocasiones, una referencia para el manejo de la condición en el paciente.

 
 
A continuación te compartimos una breve guía para que puedas comprender mucho mejor algunos términos de este artículo.

 

DMS, versión del año 2013:

Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5).

Array-CGH:

Método de análisis genómico en el que se sitúan sobre una superficie sólida sondas de ADN, correspondientes a posiciones concretas del genoma definidas previamente, marcadas con fluorescencia y se contrastan con ADN muestra del paciente marcado con fluorescencia de otro color con objeto de comprobar si se dan pérdidas o ganancias de material.  (inserciones/duplicaciones o deleciones) El acrónimo CGH hace referencia a hibridación genómica comparada.

Regiones del genoma:

Zonas, conjuntos de posiciones en el genoma de referencia. Hay una entidad de referencia que las define, The International Standard Cytogenomic Array, (ISCA), Consortium. Otras entidades las definen como Zona del DNA cromosómico que contiene varios genes

 Secuenciación completa del exoma. (Resecuenciación del exoma completo):

 Secuenciación, a través de técnicas de nueva generación, de todas las posiciones del genoma que codifican los aminoácidos de las proteínas. Estas componen los llamados exones y representan el 1% del total del genoma.

Secuenciación del genoma completo. (Resecuenciación del genoma completo):

Secuenciación de todas las posiciones del genoma, 3.200 millones. El 100% del total del genoma. (Al tratarse de dos dotaciones genéticas completas, paterna y materna, se leen 6.400 millones de posiciones).

 

Autor: Javier Rincón, Business Development Manager – Clinical Diagnostics

 

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