Cuestión de Genes

Lesiones deportivas más frecuentes y qué puedes hacer para prevenirlas

La tendinitis de Aquiles o los daños en los ligamentos de la rodilla son algunas de las lesiones deportivas más frecuentes. Todas las personas que practicamos algún tipo de actividad física estamos expuestas a ellas, no solo los deportistas profesionales. Sin embargo ¿sabías que el riesgo no es igual para todos? Y es que, en función de nuestra genética podemos ser más o menos propensos a sufrirlas.

Contar con esta información, así como tomar ciertas medidas preventivas básicas es importante para evitar este tipo de lesiones y hacer ejercicio de forma más segura.

Qué es una lesión deportiva y por qué se producen

Practicar deporte es muy importante para cuidar nuestra salud, pero como todo, hay que hacerlo de manera informada y sin excesos. De otro modo incrementaremos el riesgo de tener lesiones deportivas que afecten a nuestro sistema musculoesquelético. Aunque pueden darse tanto en el deporte profesional como en el recreacional, curiosamente, en los últimos años el número de lesiones se ha incrementado en deportistas esporádicos que no están bien asesorados.

Algunas lesiones no podemos evitarlas, pues suceden de forma accidental, sin embargo, hay otras que son el resultado directo de malas prácticas. En función de cómo se producen, las lesiones deportivas se engloban en dos tipos: 

  • Lesiones deportivas agudas: como por ejemplo los tan comunes esguinces de tobillo, o las fracturas en piernas o manos. Se caracterizan porque se dan de manera repentina.
  • Lesiones deportivas crónicas: estas surgen tras la práctica continuada en el tiempo de un deporte. Se caracterizan por aparecer de forma periódica. 

Las causas más comunes de lesión deportiva son: 

  • No calentar previamente a la realización del ejercicio.
  • No usar un equipo apropiado. 
  • Entrenar de forma inadecuada.
  • Sobreesfuerzo. 
  • Caídas. 

Lesiones deportivas más frecuentes

Lesiones musculares

La mayor parte se producen por sobreesfuerzo, por traumatismos o por movimientos forzados. Las más comunes son los calambres, las contracturas, las contusiones, las distensiones, los desgarros fibrilares o las roturas completas.

Lesiones tendinosas

Los tendones son las fibras conjuntivas que une los músculos a los huesos. Las tendinopatías o lesiones tendinosas engloban distintos tipos de lesiones en los tendones como la tendinitis (inflamación del tendón) o tendinosis (dolor y alteración del tejido).

Pueden deberse a varios motivos: desde el uso de calzado no apropiado hasta la repetición de movimientos inadecuados. 

Cabe detenernos en la que es probablemente la lesión deportiva más frecuente asociada a los tendones: la tendinitis de Aquiles.

¿Qué es la tendinitis de Aquiles?

Esta lesión aparece como consecuencia de la sobrecarga del tendón de Aquiles, que es el encargado de conectar los músculos de la pantorrilla de la parte inferior trasera de la pierna con los huesos del talón.

Esta lesión se da sobre todo en corredores que aumentan repentinamente la duración o intensidad de sus entrenamientos. Los síntomas comienzan normalmente con un dolor leve en la zona justo después de practicar deporte. El tratamiento, que puede llevarse a cabo de forma relativamente sencilla bajo supervisión médica, pasa por dar tiempo a que el tendón se repare, aunque en algunas ocasiones requiere de una intervención si los síntomas no remiten. 

Lesiones de ligamentos de la rodilla

Los ligamentos son el tejido fibroso que une los huesos entre sí. Los que se lesionan de forma más frecuente son los de la rodilla, en donde encontramos los siguientes ligamentos:

  • Colateral medial.
  • Colateral lateral.
  • Cruzado anterior.
  • Cruzado posterior.

Cuando se produce el desgarro o rotura de uno de los ligamentos, se produce una inflamación localizada con un fuerte dolor, además de una sensación de que la rodilla cede al ejercer presión sobre ella.

Lesiones óseas

Las roturas de huesos debidas a impactos son frecuentes en la práctica de muchos deportes. Además de las fracturas, las lesiones óseas también incluyen otras, como las provocadas por la sobrecarga, que puede inflamar el periostio (tejido que recubre el hueso) y terminar en rotura. 

Sinovitis

El líquido sinovial reduce la fricción entre los cartílagos y otros tejidos en las articulaciones para lubricarlas y amortiguarlas durante el movimiento. Se encuentra recubierto por la membrana sinovial, que es la capa de tejido conjuntivo que recubre una articulación, como puede ser el hombro o la cadera. El problema se da cuando esta membrana  sufre un proceso de inflamación debido a un traumatismo deportivo. Los síntomas son sensación de calor en la zona, dolor e hinchazón. 

Bursitis 

La bursa es una bolsa llena de líquido que sirve para mullir el hueso con las estructuras que lo rodean, como los tendones y los músculos. 

Puede inflamarse debido a traumatismos o a movimientos repetitivos que se dan en algunos deportes. El síntoma más común es el dolor en la zona de la articulación afectada al presionar sobre ella o bien al moverla.

Dolor lumbar

Aunque las lesiones de la columna vertebral en atletas pueden afectar cualquiera de los segmentos, las ubicadas en la región lumbar son las más frecuentes. Pueden deberse a sobrecargas o a una mala condición física. Algunos deportes, como el atletismo, son más propensos a generar dolor lumbar.

Tips básicos para prevenir las lesiones deportivas más frecuentes

Aunque pongamos todos los medios a nuestro alcance siempre existe un riesgo de sufrir lesiones deportivas. Sin embargo, sí que existen muchas medidas que podemos tomar, y en las que tenemos que centrar nuestros esfuerzos:

  • No saltarnos los calentamientos antes de entrenar: es crucial preparar al cuerpo antes de hacer deporte, puesto que pasar de un estado de inactividad a un ejercicio intenso puede ocasionar lesiones. El calentamiento ha de hacerse manera gradual, trabajando los músculos de los más generales a los más específicos.
  • Evitar el enfriamiento: del mismo modo que no es bueno pasar de reposo a una actividad física intensa, tampoco es conveniente el proceso contrario, es decir, dejar en seco de practicarla. El cuerpo necesita ir saliendo gradualmente del ejercicio que estemos realizando, por eso conviene finalizar con unos 15 minutos de actividad suave antes de parar del todo.
  • Estirar después de la práctica deportiva: Una vez realizado un ejercicio intenso, el músculo se activa y aumenta el tono muscular, por lo que, para volver a su estado habitual, es aconsejable realizar estiramientos que normalicen el tono muscular, mejoren la circulación y prevengan la aparición de futuras lesiones. 
  • Hidratarnos bien y llevar una alimentación adecuada: el deporte genera pérdida de líquidos y de calorías. Por este motivo es importante que bebamos agua y que aportemos a nuestro organismo los nutrientes necesarios. 

¿Cómo puede ayudar la genética a prevenir lesiones deportivas?

Además de las medidas básicas que acabamos de enumerar, existe otro factor que también te puede ayudar a evitar algunas de las lesiones deportivas más frecuentes: la genética.

Y es que, algunos genes están asociados a una mayor susceptibilidad a sufrir unas de las lesiones deportivas más comunes: lesión de ligamentos y  tendinopatía de Aquiles.

¿Te gustaría saber si tu predisposición a estas tres lesiones es mayor? Ahora puedes obtener esta información de manera sencilla, realizándote el test myGenome.

Conocer si tienes propensión genética a estas dolencias es importante, no solo para adaptar tus entrenamientos deportivos, sino para que realices cualquier tipo de actividad física de forma más segura y así puedas prevenir lesiones crónicas.

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