Cuestión de Genes

Estilos de vida saludables: cómo conseguir la mejor versión de ti mismo

Cultivar estilos de vida saludable es fundamental para gozar de un bienestar completo, tanto físico como mental. Aunque esto es algo que todos deseamos, a menudo, a la hora de pasar a la acción buscamos excusas y acabamos alimentándonos de forma poco conveniente y llevando una vida sedentaria. Esto es una pena, puesto que para conseguir la mejor versión de nosotros mismos, basta con incorporar a nuestra rutina ciertos hábitos. Como todo, al principio cuesta un poco, sin embargo la recompensa es muy  gratificante, pues ¿qué hay mejor que cuidarnos a nosotros mismos y a los que más queremos?

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¿Qué entendemos por “salud”? 

Normalmente asociamos salud a la ausencia de patologías, sin embargo, es mucho más que eso. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. 

Como ves, la salud va más allá del cuerpo, pues también tiene que ver con nuestra mente y con nuestras relaciones sociales. Por lo tanto, para lograr un estilo de vida saludable es fundamental trabajar estos tres aspectos

Por lo general los que más solemos descuidar son los dos primeros, es decir, nuestro cuerpo y nuestra mente. Por eso, en los siguientes apartados te damos las claves para cuidarlos de la mejor manera posible mediante la incorporación de algunos hábitos. 

Estilos de vida saludables: Los 4 pilares del bienestar físico 

Que la mente y el cuerpo están muy relacionados es algo que sabemos desde hace mucho tiempo. Los griegos ya acuñaron la expresión “Mens sana in corpore sano”.¡ Por algo sería!

Y es que, la base de una buena salud mental es el bienestar físico. Pero ¿en qué consiste exactamente cuidar de nuestro cuerpo? De nuevo, el enfoque es global: no basta con hacer ejercicio, sino que también es necesario llevar una dieta adecuada, dormir bien, evitar el tabaco y otros tóxicos e, incluso, realizar revisiones médicas periódicas. 

A continuación, te damos algunas pautas para cultivar los cuatro pilares en los que se sustenta el bienestar físico: la alimentación, la actividad física, el descanso y la ausencia de hábitos perjudiciales para el organismo. 

La alimentación 

  • Prioriza los alimentos sin procesar

El frenético ritmo de vida actual hace que muchas veces recurramos a los ultraprocesados: son cómodos, sabrosos y ya están cocinados. ¡Es un gran error! Este tipo de alimentos son los más perjudiciales debido a sus altos contenidos en azúcar, sal, grasa, conservantes, colorantes y aditivos. Por eso, siempre que puedas, ¡di no a los ultraprocesados!

La falta de tiempo no es una excusa, ya que sustituirlos por opciones saludables es perfectamente compatible con un estilo de vida en el que no sobra el tiempo. Por ejemplo, en lugar de tomar un bollo con el café de media mañana, puedes comer un puñado de frutos secos o una pieza de fruta.

La clave es que priorices siempre los alimentos naturales. Cuanto menos procesado esté lo que comas, mucho mejor. Existen aplicaciones como MyRealFood que permiten saber si un producto está ultraprocesado, procesado pero no muy nocivo (buen procesado), o es comida sana (comida real). Para conocer esta información de un producto basta con escanear su código de barras y ¡voilá! Tenemos información rápida y clave para una alimentación saludable.

  • Lee las etiquetas: evita aditivos nocivos, azúcar añadido y grasas trans

Acostúmbrate a leer las etiquetas, pues contienen una información fundamental para saber qué comemos realmente. Muchos ingredientes, como es el caso de los aditivos, tienen nomenclaturas por las que es difícil deducir si son perjudiciales o no. Para ayudarnos en la tarea de identificarlos, hoy en día contamos con herramientas tan prácticas como www.e-aditivos.com que nos indica si un aditivo es “no nocivo”, “sospechoso” o “peligroso”, así como su origen, que puede ser “animal”, “vegetal” o “sintético. Para ello, solo tienes que introducir el código del ingrediente, por ejemplo E-201. En este caso veremos que nos encontramos ante un conservante, concretamente, sorbato de sodio, de origen químico o sintético y no nocivo.

Como norma, elige siempre aquellos alimentos que tengan menos aditivos “nocivos” o, mejor aún, aquellos en los que todos sean “no nocivos”.

Además de en los aditivos, cuando leas la etiqueta también debes fijarte en la cantidad de azúcares y de grasas saturadas que contienen los alimentos. Las primeras se agregan a muchos productos de forma innecesaria, algo que tiene efectos nocivos en la salud. Por eso, opta siempre por productos que no tengan azúcares añadidos o que, si los tienen, sea en muy poca proporción. Del mismo modo, trata de descartar siempre alimentos con grasas saturadas -pues aumentan el colesterol en sangre y promueven la inflamación en el organismo – y con grasas trans, que son aún más perjudiciales. Estas últimas se obtienen por un proceso artificial en el que se transforma aceite líquido en grasa sólida (como la manteca o la margarina). Hasta ahora no había legislación europea ni española que obligara a declarar en el etiquetado su presencia. Por suerte a partir del 2 de abril de 2021, ningún alimento industrial a la venta en la UE podrá contener más de dos gramos de grasas trans por cada 100 gramos de grasa, como aprobó recientemente la Comisión Europea. Hasta entonces, si en la etiqueta pone que el producto contiene aceites vegetales y aparece el término “parcialmente hidrogenado” o “hidrogenado”, se trata de grasa tipo trans.

  • Evita los pesticidas y sustancias artificiales 

Hoy en día, con el fin de mejorar la productividad, se ha incrementado el uso de pesticidas en la agricultura. Aunque este está regulado, muchas de las frutas y verduras que llegan a nuestra mesa todavía contienen restos de químicos. Por eso, es mejor pelar la fruta antes de comerla. Cuando veas una manzana en la frutería que brilla mucho, si la compras, procura pelarla antes de comértela porque probablemente le hayan añadido “ceras” para lograr ese brillo tan poco común en una fruta. Por eso, pela la fruta, lava muy bien la verdura, o bien opta por productos de origen ecológico, libres de pesticidas. 

  • No olvides incluir al menos cinco raciones diarias de fruta y verdura en tu dieta

Están cargadas de vitaminas y antioxidantes que te ayudarán a combatir infecciones, y a paliar los efectos del estrés oxidativo en el organismo, una de las causas del envejecimiento y del daño celular. Estos alimentos también favorecen el tránsito intestinal y la detoxificación del organismo, ¡todo ventajas!

  • Modera el consumo de carne roja

No se trata de que la suprimas de tu dieta, sino de que limites su consumo, ya que existe evidencia que asocia el consumo habitual de este tipo de carne con el riesgo de cáncer colorrectal. Puedes sustituirla por carne blanca de pollo, pavo o pescado. 

  • Pásate a los alimentos integrales

Integral no es sinónimo de soso o insípido. ¡Todo lo contrario! Los cereales o las harinas integrales son muy sabrosas y, lo mejor, contienen más vitaminas y minerales, favorecen el tránsito intestinal y no provocan aumentos rápidos de los niveles de azúcar en sangre, como ocurre en el caso de las harinas refinadas. 

  • No abuses del alcohol

Como en el caso de la carne roja, no se trata de suprimirlo de tu dieta, sino de consumirlo con moderación, puesto que abusar del alcohol tiene probados efectos perjudiciales sobre la salud.

  • Bebe agua

Mantén tu cuerpo hidratado bebiendo 2 litros de agua al día. Este hábito te ayudará a purificar tu organismo eliminando los desechos a través de la orina, la transpiración y el tránsito intestinal.

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Tus hábitos de vida

  • Haz ejercicio

El ejercicio es otra forma de sumarte a los estilos de vida saludable. Realiza al menos 2,5 horas de ejercicio a la semana, ya que por debajo de eso se considera que una persona es inactiva. Elige alguna actividad que te guste y practícala, elige caminar en lugar de coger el transporte público o el coche, o busca una aplicación para hacer ejercicio en casa, ¡cualquier opción vale! Lo importante es mantenerte activo, pues los beneficios son múltiples. Por ejemplo, ¿sabías que la actividad física libera endorfinas que nos hacen sentir bien y activa nuestro sistema inmune?

Además el ejercicio habitual repercute en tu calidad de vida, pues te proporciona más resistencia al cansancio físico y menos disposición a caídas y roturas de huesos. Por este motivo, es muy importante seguir practicándolo en edades avanzadas.

  • No fumes

El humo del tabaco contiene miles de sustancias químicas, de las cuales, al menos 70 son cancerígenas… no hay mucho más que decir.

  • Duerme las horas que tu cuerpo necesite

Si eres de los que sacrifican horas de sueño para ganar tiempo extra al día, estás atentando contra tu salud. La falta de sueño tiene consecuencias perjudiciales tanto a corto como a medio y largo plazo. Cuando dormimos nuestro cuerpo se recupera de la actividad diaria y nuestro cerebro descansa y se ordena. La mayoría de los adultos necesitamos descansar entre 7 y 9 horas para sentirnos bien. Descansar correctamente mejora la memoria, protege el corazón, e incluso reduce la depresión. 

El bienestar mental, clave para una vida saludable 

De poco sirve preocuparse por nuestra salud física si descuidamos el bienestar mental. Por eso:

  •  Guarda tu rato diario para ti

Concédete cada día un momento para hacer eso que te gusta o te relaja, sin pensar en nada más: ya sea leer un buen libro, practicar yoga o boxeo o hacer ganchillo. Mimarse es el primer paso para reducir el estrés y estar a gusto con uno mismo y con la gente que te rodea.

  • Comparte tiempo de calidad con pareja o amigos

Los seres humanos somos “animales sociales”. Por naturaleza necesitamos interactuar con nuestros semejantes y tener relaciones verdaderas y cercanas. La soledad tiene efectos negativos tanto a nivel psíquico como físico, por eso, no descuides tus lazos afectivos y cultívalos todo lo que puedas. En este caso, ¡sin moderación!

Como ves, los hábitos que proponemos para llevar un estilo de vida saludable son sencillos y están al alcance de cualquiera. Su incorporación a nuestra rutina puede resultar un poco cuesta arriba al principio, pero conllevan tantos beneficios que hacen que merezca la pena ponerse manos a la obra y cambiar las malas costumbres por otras mejores.

Los hábitos que implementamos en casa también ayudan a nuestras familias a mejorar. En el caso de los más pequeños esto puede ser de gran ayuda, ya que ellos están desarrollando sus costumbres  y gustos, y por tanto orientarles hacia los más beneficiosos será algo que les quedará para el resto de la vida.

Cuidarnos y evitar la aparición de muchas afecciones depende en gran parte de nuestras decisiones y comportamiento. ¿Sabes que según la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer) aproximadamente el 50% de los cánceres se podrían evitar con hábitos de vida saludables? Esto no significa que adoptando este tipo de hábitos vayamos a estar seguros de no presentar esta enfermedad, pero seguro que nos tocan menos papeletas, así que merece la pena intentarlo, ¿verdad?

Si no lo has hecho ya, es el momento de elegir unos estilos de vida saludable y cuidar de tu salud y de la de tu familia de una forma proactiva. Ayudarte a ello es precisamente el objetivo que tenemos en Veritas.

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