Cuestión de Genes

¿Para qué sirve el test de ADN fetal en sangre materna?

En menos de una década el cribado prenatal ha cambiado drásticamente gracias a la introducción de pruebas que analizan el ADN fetal en una muestra de sangre de la madre.

Las primeras evidencias sobre la presencia de ADN libre circulante en la sangre de cualquier individuo son de finales de los años cuarenta, pero no fue hasta finales de los 90 cuando se descubrió que en las mujeres embarazadas además de ADN libre propio, también había ADN libre del feto, también conocido como ADN libre fetal.

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¿Qué es el ADN fetal?

El ADN fetal o ADN libre fetal son pequeños fragmentos del ADN procedente de células de la placenta que, al romperse, vierten su contenido al torrente sanguíneo de la madre. Puede detectarse a partir de la semana 6 de gestación, aunque se recomienda esperar hasta la semana 10 para que la concentración sea suficiente para llevar a cabo pruebas. Su tamaño aproximado es de unos 150 pares de bases, ligeramente menor que el ADN libre del organismo. Este avance científico ha marcado un antes y un después en el cribado prenatal. 

¿Qué es el cribado combinado del primer trimestre, también conocido como triple screening?

Las pruebas de screening o cribado prenatal se realizan durante el embarazo y tienen como finalidad determinar la posibilidad de presentar alguna alteración durante el embarazo.

Las mujeres embarazadas se realizan numerosas pruebas que dan información acerca de su salud y la del futuro bebé. Una de las mayores preocupaciones que tienen las futuras madres es conocer el riesgo que tiene el feto de presentar una alteración cromosómica

En este sentido sabemos que determinados factores aumentan este riesgo, como la edad materna, cuanta más edad tenga la madre mayor será el riesgo de que el futuro bebé presente alguna alteración cromosómica. Si a esta característica materna le añadimos otros parámetros, se mejora la capacidad de determinar qué mujeres tienen más riesgo y cuáles menos. 

En esto se fundamenta el cribado combinado del primer trimestre, que analiza factores bioquímicos y ecográficos junto con la edad de la madre para determinar el riesgo de alteraciones cromosómicas como el síndrome de Down. 

Con los datos obtenidos en las pruebas se realiza un cálculo del riesgo mediante un software informático. Como vemos la información que nos aporta esta prueba es un riesgo basado en estadísticas y en caso de ser de alto riesgo, deberá realizarse una prueba diagnóstica que verifique si el feto presenta o no la alteración cromosómica. 

Las pruebas de diagnóstico precisan obtener una muestra directamente del feto mediante una biopsia de vellosidades coriales o una amniocentesis, ambos procesos son invasivos y no están exentos de riesgo para el embarazo.

Si bien el cribado combinado del primer trimestre ha mejorado mucho la capacidad de detectar las mujeres que tienen riesgo y las que no lo presentan, la tasa de detección es del 90% lo que significa que un 10% de las mujeres que presentan un feto con una alteración cromosómica no serán identificadas con la prueba. Además, otro dato importante es que esta prueba tiene una tasa del 5% de falsos positivos, es decir, 1 de cada 20 mujeres se someten a un procedimiento invasivo innecesario. 

El ADN fetal y las pruebas prenatales no invasivas

Las pruebas prenatales no invasivas o NIPT (del inglés non-invasive prenatal test) han revolucionado el manejo clínico en lo que se refiere a la detección de alteraciones cromosómicas en el feto. 

Las pruebas NIPT analizan el ADN libre en la sangre de la gestante, que contiene ADN tanto de origen fetal como de origen materno, mediante la técnica de secuenciación NGS. Con esta tecnología podemos identificar los siguientes tipos de alteraciones cromosómicas:

  • Trisomías: presencia de tres copias de un cromosoma en lugar de las dos copias esperadas.
  • Monosomía: ausencia de una de las dos copias de un cromosoma.
  • Microdeleción: ausencia de una pequeña parte de un cromosoma.
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Las alteraciones cromosómicas más frecuentes son: 

  • Síndrome de Down o trisomía 21: se debe a una copia adicional del cromosoma 21. Es el tipo de alteración cromosómica más frecuente y ocurre en aproximadamente uno de cada 750 recién nacidos. Los niños con este síndrome pueden presentar discapacidad intelectual de leve a moderada, junto con otras alteraciones.
  • Síndrome de Edwards o trisomía 18: se debe a una copia adicional del cromosoma 18. Es menos frecuente que el síndrome de Down ya que se estima que ocurra en 1 de cada 7000 recién nacidos. Esta patología es más severa ya que la mayoría de los recién nacidos no sobreviven al primer año de vida.
  • Síndrome de Patau o trisomía 13: se debe a una copia adicional del cromosoma 13. La frecuencia es de aproximadamente 1 cada 15000 recién nacidos. Al igual que en el caso anterior, la mayoría de los recién nacidos no sobreviven al primer año de vida.
  • Alteraciones en los cromosomas sexuales X e Y. Las consecuencias clínicas son generalmente mucho menos severas que en el caso de las trisomías.

Hoy en día podemos encontrar en el mercado una oferta muy amplia de pruebas NIPT, lo que muchas veces dificulta la tarea de saber cuál es las más apropiada. Por ejemplo, hay algunas pruebas que incluyen el análisis de microdeleciones u otras trisomías menos frecuentes. En estos casos, será tu médico quien mejor te puede orientar sobre cuál es la más apropiada en tu caso. 

Las pruebas basadas en el análisis del ADN fetal tienen una tasa de detección mayor del 99%, con una tasa de falsos positivos menor del 0,1%, lo que reduce el número de mujeres que se someten a un procedimiento invasivo innecesario a 1 de cada 1.000. En definitiva, estas pruebas suponen una mejora sustancial en los programas de cribado de las cromosomopatías más frecuentes (trisomías 21, 18 y 13), por lo que han entrado a formar parte de muchos sistemas de salud pública en diferentes países.

Como vemos, estas pruebas de cribado tienen una tasa de detección mucho mayor, con muy pocos falsos positivos, por lo que hoy, gracias a las NIPT podemos obtener resultados mucho más precisos reduciendo el número de procedimientos invasivos. 

Es importante señalar que las pruebas NIPT no dejan de ser pruebas de cribado, por lo que, ante un resultado positivo, también se deberá confirmar siempre el resultado mediante un procedimiento invasivo. 

Otras aplicaciones del ADN libre

Del mismo modo que en la sangre de embarazas podemos encontrar ADN tanto de la madre como del feto, a finales de los años 80 se descubrió que pacientes oncológicos presentaban en las muestras de sangre ADN libre procedente del tumor. Este descubrimiento también ha supuesto un avance en el cuidado médico de los pacientes con cáncer, ya que con una muestra de sangre podemos obtener gran parte de la información que se obtiene con una biopsia del tejido afectado, pero sin la necesidad de realizar un procedimiento que es mucho más invasivo para el paciente.

Como vemos, el ADN libre, también tiene aplicación en el campo de la oncología. 

Avance tecnológico

El avance tecnológico ha sido fundamental para que hoy en día podamos disponer de las pruebas de ADN fetal, mucho más precisas que el cribado combinado del primer trimestre, que reducen el número de procedimientos invasivos.

En los últimos años las técnicas de secuenciación se han mejorado significativamente y, gracias a la automatización, han permitido hacer más accesibles estas pruebas prenatales no invasivas.

Desde Veritas esperamos que este post te haya ayudado a comprender qué es el ADN fetal y el gran avance que ha supuesto su análisis. Además, nos podemos a tu disposición por si quieres recibir más información acerca de nuestra prueba myPrenatalDNA.

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