Cuestión de Genes

Toxoplasmosis y embarazo ¿qué debes saber?

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa que, en la mayoría de los casos, no produce ningún síntoma. Sin embargo, en personas inmunodeprimidas o en mujeres embarazadas, se pueden presentar complicaciones mayores. En este artículo conoceremos qué es la toxoplasmosis, cómo se transmite esta infección y nos centraremos con más detalle en las complicaciones que puede ocasionar en el embarazo.. ¿Quieres saber qué puedes hacer para prevenirla? ¡Sigue leyendo!

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¿Qué es la toxoplasmosis y cómo se transmite?

La toxoplasmosis se produce cuando entra en el organismo un parásito denominado Toxoplasma gondii. Este parásito está presente a nivel mundial, y es capaz de infectar a humanos y animales, aunque su huésped definitivo es el gato. Esto quiere decir que en los gatos es donde puede alcanzar su madurez sexual y reproducirse.

Un gato puede infectarse de toxoplasmosis cuando por ejemplo ingiere un roedor infectado. Una vez en el interior del gato, el patógeno se reproduce en el tubo digestivo y, pasados unos 5-8 días, elimina unos ooquistes a través de las heces que contienen el patógeno. Estos ooquistes maduran en el exterior y comienzan a ser contagiosos cuando esporulan, lo que ocurre de 1 a 5 días tras ser expulsados. Con unas condiciones de temperatura y humedad determinadas, los ooquistes esporulados conservan su capacidad infecciosa durante varios meses e incluso más de 1 año. Son extremadamente resistentes incluso frente a los desinfectantes más potentes y pueden encontrarse en el suelo, agua o material vegetal. Esto provoca que se puedan infectar huéspedes intermediarios como animales o aves, o que pueda encontrarse en frutas y verduras, que al consumirse podrían transmitirnos la infección. 

Una vez que sabemos cómo este parásito puede llegar hasta nosotros, vamos a ver algunos medios por los que podríamos infectarnos:

  • Al comer carne de cordero, cerdo y venado poco hecha. Si no la cocinamos bien, puede que ingiramos el parásito y este nos provoque la infección. También debemos tener en cuenta que los embutidos son alimentos no cocinados, y por tanto tambíen se puede encontrar el parásito en ellos.  
  • Ingerir productos lácteos sin pasteurizar, que pueden contener el parásito
  • Exponernos a heces de gato infectadas al limpiar su caja higiénica sin guantes
  • Actividades de jardineria en zonas infectadas
  • Usar cuchillos o tablas para cocinar alimentos, y que estos estén contaminados
  • Comer frutas y vegetales sin lavar, que han estado plantados en tierras contaminadas
  • En casos muy extremos, podríamos infectarnos si recibimos un trasplante de órganos o una transfusión sanguínea de una persona infectada.

¿Qué ocurre si el parásito entra en nuestro organismo?

Una vez que entra en nuestro organismo, el parásito puede formar quistes en los distintos tejidos, denominados quistes tisulares, en el músculo esquelético, el miocardio, el encéfalo y los ojos. En la mayoría de los casos, cuando el sistema inmunológico funciona adecuadamente, los quistes no ocasionan sintomatología ni complicaciones y pueden persistir en nuestro organismo toda la vida. Por este motivo hay muchas personas que han pasado la infección sin ser conscientes de ello.  

Hay algunas personas que, aún con un sistema inmunitario fuerte, presentan síntomas que pueden parecerse a los de una gripe como inflamación de los ganglios linfáticos, dolor de cabeza, dolor muscular, dolor de garganta e incluso fiebre.

En personas con un sistema inmunológico debilitado, como las que presentan VIH, aquellas que estén recibiendo quimioterapia o personas que hayan sido sometidas a un trasplante de órganos, puede que los síntomas sean más graves como confusión, falta de coordinación, visión borrosa e incluso convulsiones.

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¿Y en el caso de las mujeres embarazadas, qué ocurre?

Si una mujer embarazada se infecta con este parásito, puede que no presente síntomas o que estos sean muy leves, como ocurre con el resto de la población. Sin embargo, infectarse puede tener consecuencias graves para su futuro bebé, ya que el parásito puede transmitirse de madre a hijo a través de la placenta y provocar lo que se conoce como Toxoplasmosis congénita. 

La posibilidad de que la infección se transmita al feto y la gravedad de la misma, dependen del momento en el que la madre se infecte. Diversos estudios muestran que, si la madre se infecta durante el primer trimestre de embarazo, el riesgo de transmisión al feto es menor y aumenta con la edad gestacional. Sin embargo, las consecuencias serán más graves para el feto cuanto antes se contagie.  

De una manera más específica, la Asociación Española de Pediatría calcula que: 

  • Si la infección materna se produce en el primer trimestre el riesgo de infección fetal es inferior al 15% 
  • Si la infección materna se produce en el segundo trimestre, el riesgo de infección fetal es del 20-50% 
  • Si la infección materna se produce en el tercer trimestre, el riesgo de infección fetal es del 55-80%

En cuanto a la gravedad, como hemos comentado antes, es mayor cuanto antes se produzca la infección durante el embarazo. Una infección en el primer trimestre puede causar abortos y lesiones cerebrales graves. 

En el resto de trimestres, si no se produce un aborto espóntaneo, la mayoría de los bebés nacen asintomáticos, pero se calcula que el 80% de los bebés con toxiplasmosis congénita desarrollan síntomas durante la infancia o incluso en la adolescencia.

De manera generalizada se suele realizar un estudio serológico a la madre al principio del embarazo donde se buscan anticuerpos contra este parásito, si no se encuentran anticuerpos se le dan recomendaciones preventivas. Si durante el embarazo se sospecha que la madre ha podido infectarse, se repite el análisis, si el resultado el positivo existen tratamientos para intentar evitar que se produzca la transmisión placentaria de la infección de madre a hijo. 

Algunos de los síntomas que pueden presentar los niños que hayan adquirido la toxoplasmosis congénita a lo largo de su vida son, entre otros:  

  • Convulsiones
  • Retinitis 
  • Agrandamiento del hígado o del bazo
  • Afectaciones oculares graves
  • Calcificaciones cerebrales
  • Hidrocefalia o microcefalia
  • Retraso psicomotor

Cómo prevenir la toxoplasmosis durante el embarazo

Sabemos que mantenernos saludables es algo que a todos nos preocupa, y más aún si estás embarazada que además de cuidar tu salud, quieres cuidar al máximo la salud de tu bebé. A parte de las visitas al médico programadas donde podrás asegurarte de que todo va bien, existen medidas que puedes adoptar para intentar evitar el contagio por este parásito, y así, evitar también las complicaciones que puede sufrir tu hijo. Como es obvio, estas medidas preventivas son extrapolables a cualquier otra persona.

En cuanto a la alimentación, como antes adelantábamos es importante, que la carne esté “bien hecha”, cocinada a más de 66ºC, ya que el calor elimina los quistes del parásito. Ya hemos visto que el consumo de embutidos o carne curada en sal o ahumada, no es recomendable. Si no podemos resistirnos, una buena alternativa puede ser, por ejemplo, prepararlos en una pizza, donde podemos hornearlos y asegurarnos de que el parásito ya no puede infectarnos. 

Otra forma sencilla de evitar la toxoplasmosis es congelar la carne antes de consumirla, ya que el parásito no tiene capacidad de contagio si la carne se mantiene durante 24 horas a -20ºC.

También es importante  lavar con agua caliente y jabón todos los utensilios de cocina (tablas, cuchillos, etc.) que se utilizan al cortar carne o frutas y verduras, antes de utilizarlos con otros alimentos. 

Una medida fundamental es lavar y pelar las frutas y verduras antes de consumirlas, especialmente si se van a consumir crudas, ya que la tierra donde han estado cultivadas puede estar contaminada. 

Se recomienda no tomar leche ni huevos crudos. Alternativas para tomar este tipo de alimentos puede ser cocinar los huevos y la leche y los derivados lácteos pueden tomarse pasteurizados, ya que si no están pasteurizados pueden contener parásitos y provocar toxoplasmosis. 

Evitar las actividades de jardinería y si no es posible, utilizar guantes y no tocarse la cara con ellos, ya que la tierra que estamos usando puede que haya sido infectada por un animal, como puede ser un gato callejero.

En el caso de tener gatos en casa, es recomendable que la arena de la caja higiénica se cambie todos los días para que los quistes excretados no tengan tiempo de volverse infecciosos, y a ser posible, que no lo haga la embarazada. Si esto no fuera posible, se recomienda el uso de guantes. 

La mayoría de los gatos cuando tienen la infección, son asintomáticos y no nos daríamos cuenta de que pueden transmitirnos la infección, por ello, lo mejor es evitar que nuestro gato se infecte. Para ello podemos controlar su alimentación ofreciéndole comida seca o enlatada, sin darle comida cruda, o evitar que el gato salga a la calle donde es posible que se infecte. 

Como has visto, existen diferentes medidas que puedes tomar para evitar la infección por este parásito cuidando así tu salud y la de tu bebé. Desde Veritas, apostamos por la medicina preventiva a través de la genética, que nos permite tener una imagen completa de nuestra salud.  

Como ves prevenir la toxoplasmosis es sencillo siguiendo las indicaciones que te hemos dado, pero son muchas más las enfermedades que puedes prevenir o detectar precozmente gracias a los avances de la ciencia médica en los últimos años. Las pruebas genéticas, también son aptas para niños incluso recién nacidos, y te permiten de manera sencilla y no invasiva conocer si tu hijo tiene alguna variante genética relacionada con una enfermedad. Con nuestro test myNewbornDNA, podrás darle a tu hijo el cuidado más completo. No dudes en contactar con nosotros para más información.

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